Los empleados: la diferencia entre empleado y contratista
Publicado en La Opinión de Los Angeles 25/6/02

Sin duda alguna uno de los gastos mayores de cualquier negocio es el de la nómina. Entre el salario, los impuestos, el seguro social, el seguro de incapacidad, el de desempleo, y otros beneficios, lo que paga una compañía por mantener a sus empleados puede llegar a ser más del 50% de todos los gastos de un negocio.

Es lógico, entonces, que un negocio quiera reducir estos gastos. Una de las maneras más populares es contratar servicios de otras personas que no son empleados del negocio para desempeñar actividades que hacen los empleados.

Por ejemplo, en vez de tener a alguien en la nómina para mantener al día los libros de la compañía, se puede contratar a alguien independiente que venga una vez a la semana para hacer la misma labor. Estas personas se llaman contratistas independientes.

Al contratista independiente no se le tiene que pagar "tiempo y medio" si trabaja más de 40 horas en una semana sino la cantidad contratada multiplicada por las horas que trabaja. Tampoco hay que pagar impuestos sobre la remuneración, ni retener de su cheque el pago de la seguridad social.

También, los contratistas independientes no disfrutan de los mismo derechos que tienen los empleados y el uso de servicios externos evita el pago de los beneficios e impuestos que exige el estado cuando un negocio tiene empleados. Entonces, ¿por qué los negocios no usan contratistas independientes siempre en vez de tener empleados?

Aunque no existe una definición legal del término "empleado", basta decir que hay pautas establecidas en la ley que ayudan a determinar cuando uno es empleado y cuando es contratista independiente. La polémica surge generalmente en las auditorías del Servicio de Recaudación de impuestos (IRS), pero puede afectar cualquiera de las operaciones de un negocio y ser investigado por otras dependencias del gobierno, como el Departamento de Empleos de California (EDD) o el Departamento de Trabajo.

Según el señor Edgar Palacios, auditor público en leyes federales, si el IRS descubre que una compañía ha pagado a alguien como contratista, en vez de tratarlo como empleado, entre multas e intereses atrasados, podría pagar tres veces más de lo que hubiera pagado en beneficios por el empleado.
A continuación se incluyen los factores principales que puedan orientar al empleador sobre cuándo alguien es empleado y cuando puede llamarse contratista independiente.

El control --El factor más importante en la determinación de si alguien es empleado o no es el control que tiene el empleador sobre las actividades del individuo. Si no existe el derecho de dirigir a la persona que realiza un trabajo, puede ser contratista independiente.

Por ejemplo, al propietario de una gasolinera le importa poco cómo un plomero va a destapar la tubería del cuarto de baño del negocio. Lo que le interesa es el resultado.

Por lo contrario, y siguiendo el ejemplo anterior, si el plomero fuera empleado tendría que cumplir puntualmente las órdenes e instrucciones del empresario en el ejercicio de su trabajo, es decir, llegar a cierta hora, usar ciertas herramientas y trabajar de la manera indicada por el dueño.
La existencia o no del control del propietario se puede inferir de las actividades del negocio. Por ejemplo, los siguientes hechos indican que una persona es empleada y no contratista: si tiene un supervisor que también es empleado, si el mismo negocio le ha entrenado para hacer su trabajo, si tiene horas de trabajo fijas, y si el patrón lo puede despedir por no cumplir con sus órdenes.

Trabajo íntegro--El trabajo que realiza un empleado es una parte integra de las operaciones diarias del comercio, y sus actividades están relacionadas con las de otros empleados. En cambio, los servicios del contratista independiente no son vitales para el negocio; sólo ayudan que el negocio siga funcionando por su cuenta.

Relación temporal--Un empleado suele trabajar para una empresa continuamente y no por un plazo especificado, mientras que al contratista se le emplea por un tiempo definido o por un trabajo específico.

El dónde--El empleado tiene que hacer su trabajo en las oficinas donde se sitúa la compañía. El contratista suele tener su propia oficina y trabaja fuera en varios locales.

El pago--El empleado recibe un salario, es decir, pagos regulares y por montos específicos que retribuyen servicios personales. Es más, el empleador tiene que desgravar ciertas cantidades del salario para pagar los beneficios exigidos por ley. El contratista cobra por trabajo y paga sus propios gastos, impuestos y cuotas.

Herramientas propias--Un empleado usa las herramientas de su patrón; el contratista utiliza sus propios instrumentos para hacer el trabajo.

Una inversión--El empleado no tiene ninguna inversión significativa en la compañía. El contratista, en cambio, generalmente ha invertido capital y horas en poner en marcha su negocio.


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